El lunes por la mañana, a la 8.30, entré con mi mujer en el hospital para dar a luz. A las 17.50 nació mi tercer hijo, primer varón, que se llama Santi, como yo.
Salimos del hospital el miércoles a las 13 horas. Casi dos días y medio en el hospital, durmiendo y comiendo regular, pero muy contento. Aunque ya había presenciado los partos de mis dos hijas, este ha sido especial y diferente, como los otros. Una experiencia muy buena.
El lunes y el martes no he podido hacer nada, pero esta noche del miércoles ya he podido irme a correr. 13 km en una hora, cambiando de ritmo cada 1000 metros, con unas pulsaciones medias de 144 ppm. He corrido por un parque cercano, dando vueltas. Como eran las diez de la noche no había casi nadie en el parque, aunque con algunos más corriendo me he cruzado.
He ido escuchando una estupenda sesión de Henry Saiz, que por momentos me transportaba a la sesión que hizo este verano para cerrar el festival Creamfields-Andalucía, que yo presencié.
Ahora a dar biberones y a cambiar pañales de madrugada otra vez.